Quiero cambiar

Mi compañero de confesiones
Decir "quiero cambiar" es fácil. Pero no funciona de nada. El progreso no se produce en nosotros a menos que sepamos en qué queremos mejorar, en qué queremos tomar otro rumbo. Creo que hemos de sentarnos, meditar qué constituye un obstáculo para nosotros, y luego poder ponernos a la obra para cambiarlo. 

Ponernos a la obra no es leer artículos sobre "el cambio". Ponernos a la obra es sentarnos a solas con nuestros miedos, anotarlos, despedazarlos, tenerlos claros por partes. Sufrirlos. Porque para superarlos, hace falta sentarse a sufrirlos y entender por qué estamos sufriendo. 

Ponerse en forma no es comprarse el chándal más bonito, es alcanzar una mini-meta cada día. Dejar de ser tímido no se consigue leyendo. Cuando yo era pequeña era muy tímida, siempre sufría por no poder decir aquellas cosas que quería. Hasta que un día dije basta, y me propuse ir preguntando la hora por la calle a desconocidos sólo para darles las gracias mirándoles a los ojos. No me interesaba nada su respuesta, sólo quería hablar sin miedo, y poco a poco lo conseguí.

Por muchos libros o artículos que leamos tenemos que saber que la sabiduría que buscamos ya está en nosotros, y sólo debemos conocernos para poder aplicarla. Cada cuál encuentra las mejores soluciones para si mismo, porque no todo funciona para todos. Pero para eso hay que sentarse a charlar con los miedos, que no, que no queda otra.


Tiempo para sentir

Atardecer en Edimburgo
Ésta es una foto de mi último paseo por Edimburgo, a esa hora crucial en la que la luz y la oscuridad se ceden el turno con calma. Me atrevo a decir que disfrutan de ese momento, a juzgar por el juego de colores del que hacen gala juntas. Ojalá pudiéramos decir lo mismo de todas las emociones que habitan en nosotros a lo largo del día, y a las que a veces ni siquiera dejamos espacio para ser vividas. Las apartamos, las disfrazamos, incluso hacemos que no existen. Y luego, un día sentimos un vacío enorme sin saber por qué,  y  entonces llegan los problemas, porque no nos hemos concedido tiempo para sentir. Llega un momento en el que aprendes que necesitas sentarte y paladear la alegría, pero también la tristeza; dejar que transiten sobre la piel y fluyan conscientemente, porque esa es la única manera de que no bloqueen tu vida, y de que el equilibrio te alcance.

Desdoblarse

Paseando por Tenerife

Tendencia a la dispersión ¿A quién le suena de algo? Yo no no hablo mucho, pero pienso por los codos. La mayor parte del tiempo creo conexiones surrealistas, que cuando sueño, ni siquiera tienen nombre. Dicen que así es como nacen las ideas. Aunque no todas sean buenas. Una vez un hombre que leyó algo que escribí, me dijo que no preocupara tanto por mi futuro, porque la dispersión se convertiría un día en mi mejor cualidad. Gracias señor compasivo, mantengamos la esperanza.

De cómo deshacerse ayuda a llenarse


¿Me hago más vieja, o menos consumista? Nunca he sido una apasionada de la tecnología y tampoco de la moda. Por si fuera poco he cambiado mi smartphone por un móvil-ladrillo, sí, de los que usan hoy nuestros abuelos. Todo ocurrió el día en que lo perdí en el metro, entonces me dejaron un móvil jurásico de repuesto. Milagrosamente la batería funcionó y...a partir de ahí la cosa se desmadró. Al principio miraba al móvil sin saber qué hacer, como si por obligación tuviera que revisarlo, toquetearlo o restregar los dedos por la pantalla cada cinco minutos. Luego empecé a olvidármelo en casa cuando salía a la calle (vale, esto también lo hacía antes). Con el tiempo volví a redescubrir el silencio, y más tarde me di cuenta de que si había pasado dos meses sin echar de menos mi whatsapp, es porque realmente no me hacía falta. No me "conectaba" a nadie y menos aún me hacía sentir más "integrada" en ningún aspecto. No sé cuánto durará esta relación tan bonita pero por ahora seguiremos juntos, porque necesito esta paz para centrarme. Por otro lado, y seguimos hablando de consumo; ya no compro ni la mitad de ropa que compraba antes, cuando leía revistas de moda que me incitaban a hacerme con antiarrugas, anticelulíticos, bolsos y zapatos como si de un arsenal de guerra se tratara, qué curioso. Ahora me río de los anuncios que me dicen que, como soy una mujer, debería desear un par de zapatos como si de un plato de comida se tratase, y me debo sentir retratada en anuncios de mujeres que chillan de alegría cuando ven un vestidor enorme. Pues mire usted, a ver cómo se lo digo; me siento tan identificada como lo haría una nutria. En definitiva, que un día de repente, me he descubierto menos rodeada de superficialidades que nunca. Invirtiendo todas esas energías que antes empleaba en cosas que no necesitaba, ahora en mi misma, y en las cosas que quiero aportar al mundo, las que me salen desde dentro cuando estoy rodeada de una atmósfera sin ruido. Las que ahora escucho más alto. Con esa nueva energía también he empezado a meditar hace unos meses.




La otra belleza


Existen días en los que no queremos que la belleza nos ciegue. La cama se hace más cómoda por la mañana. Pueden ser días en los que nos levantamos con una mala noticia, un mal presentimiento, o con un mal sueño. Quizás encendamos la radio y nos demos cuenta de que la tristeza generalizada no ha abandonado a un país. Sabemos que si nos asomamos a la ventana la visión será diferente, probablemente mejor, por aquello de ampliarla. Sin embargo esos días, preferimos cubrir la belleza con un velo un tanto más oscuro que el cielo. 

 y no por ello es menos inspiradora...














Fotos extraídas del blog de Linda Lomelinos, call me cup cake  que recomiendo a todos los foodies, (palabra imposible de traducir sin parecer un idiota), o en español "comidistas" (lo avisé).

Tan sólo una grieta

El Médano, Tenerife (no tengo ni idea de qué estoy haciendo en la imagen)


"There is a crack. A crack in everything. That's how the light gets in".

"Hay una grieta. Una grieta en todo. Así es cómo entra la luz". (Leonard Cohen)

Es otoño. No sé desde cuándo vivimos en él, pero no ha de hacer mucho porque sólo ha llovido un día. También sé que el verano queda lejos con sólo mirar mi piel. He aprendido a vivir sin la luz del Sol. Podría haber pensado incluso que el Sol no existía fuera de estas cuatro paredes, y que no arrancaba la energía de los transeuntes que salen a la calle de una ciudad sin mar. Yo vengo de un sitio en el que siempre hay nubes, y cuesta mirar al cielo, porque la luz blanca hiere los ojos. Pero este verano he pasado las horas encerrada, con las persianas bajadas hasta el anochecer, para que esta casa tan pequeña no se derritiera conmigo. Las he subido cuando he escuchado hacerlo a todo el mundo. A las nueve, mientras replican las campanas alrededor de la Mezquita. A las nueve. Cualquiera sabe que eso convierte a una estación de luz en  una estación de oscuridad, y que la vida sólo se respira de noche. Pero ahora estamos en otoño. Son las siete de la tarde de un jueves, y la última luz del día sigue entrando. La necesito. Necesito abrir más ventanas. Luz, aunque sea el reflejo de un cielo plomizo, será mejor que la oscuridad. Es otoño, la estación en que la primera hoja decide caer del árbol para precipitarse al vacío y llegar hasta la tierra, donde todo comienza.

Desayunos folklóricos

Atardecer de verano en Córdoba 
Estoy escribiendo mientras desayuno, o viceversa. Me estoy  preparando para volver a mi piso y seguir haciendo las maletas. En unos días volveremos a Andalucía, corrijo, viviremos en Andalucía, por lo que ahora, mientras mi mente se haya inmersa en un vals de gazpachos, salmorejos, y berenjenas gratinadas, no puedo quejarme de nada. 

La vida nómada y yo



Excursión por el Teide, Tenerife

Voy a mudarme, lo cuál no sería nada raro para una joven española sumida en una crisis nacional, pero lo es un poquito más teniendo en cuenta que desde que empecé este blog, me he mudado ¡Nueve veces! de casa. Incluyendo casas españolas con un "Cristo del Gran Poder" encima de la cama, y europeas con calefacción central  a monedas (sí, juro que siguen existiendo). ¿Cómo lo he hecho sin apenas dinero? No lo sé. ¿Por qué la vida me agita como a una hoja otoñal? No lo sé. Miento, es que yo me dejo. Aprovecho las oportunidades de montarme en un avión como quién se agarra a un clavo ardiendo. Lo cuál, habiendo nacido en una  isla en medio del Atlántico, no es una idea tan descabellada.

¿Y qué tiene esto de interesante? Pues para mí mucho, porque es la primera vez en mi vida que me mudo no por perseguir alguna meta, por muy pequeña que sea, sino para "perseguir" a una persona. Mmmm, suena bastante mal, pero juro que hablo de amor. Me mudo porque han cambiado las condiciones de trabajo de la persona con la cuál comparto mi vida en esta isla, y aunque todavía no sabemos el lugar exacto porque seguimos las órdenes de una economía salvaje, loca, e injusta, sabemos que será en unas pocas semanas, y a una ciudad española. Lo cierto, es que teníamos algunos planes aquí que han muerto aplastados. Pero ésta con la que hoy amanecemos, es otra oportunidad

Si bien estaré desocupada al princpio (lo cuál no es sino lógico) tengo algún proyecto que otro en mente. Mientras tanto he pensado en recopilar todo aquello que he escrito y no he publicado, o he publicado en webs perdidas en el espacio sideral, que al fin y al cabo, sigue siendo parte de la herencia pseudofilosófica de una servidora. Además, tampoco es una mala forma de matar el tiempo teniendo en cuenta que cuando escribo, las horas se me pasan volando.

Mientras nada se sabe, todo es posible. Buenas noches navegantes.

Toca otra vez viejo perdedor, haces que me sienta bien


Hace unos días terminé de trabajar para la oportunidad más importante que he conseguido hasta el momento, y lo cierto es que ha sido como trabajadora social. ¡Encontrar un trabajo acorde a lo que he estudiado!Ni en mis mejores sueños hubiera imaginado cómo sería poder poner en práctica profesionalmente algo de lo que he aprendido, que básicamente se resume en amar a los demás, aunque suene raro. La oportunidad ha sido doblemente apreciada porque llegó después de años y años de otros extravagantes y locos trabajos que no se en qué dirección me han hecho obtener crecimiento, pero que crecimiento, haberlo haylo.

Lo cierto es que no me he marchado  triste, sino todo lo contrario; sé que éste es sólo el principio de mi lucha. Eso es  lo que decían los eliminados de La voz. ¿No? Lo siento, no lo vi mucho, pero cuando lo veía sólo me faltaba sacar pompones y secarles las lágrimas a los que se iban. Por cierto, ¿Quién es ella y de qué profundidades sacó esta voz? ¡Mamma mía!

Pues investigando, es Neus Ferri, semifinalista de la voz 2012, que me tiene enamoraita con su versión casera de my immortal. ¡Cuánto talento en una mujer!


Y aquí, con la canción que pone nombre al post de hoy. Simplemente, hay que verla, al menos a mi me pone los pelos de punta.


Soy consciente de que La voz terminó el año pasado, ésta no es una entrada jurásica. -Corrección, conozco a tu padre- cuando escribo estas líneas La voz ha vuelto a comenzar. 

A todos los que sigan llamando a puertas que nunca se abren; aunque parezca mentira, no perder la ilusión, funciona, y si no que se lo digan a ellos. Feliz fin de semana a todos.

Algo que desearte

Querido lector desorientado,qué menos puedo hacer por ti, que has llegado hasta aquí por alguna extraña razón, que desearte un feliz día, y gritarte en la cara ¡Tú lo vales! De lo contrario, estarías haciendo cualquier otra cosa en lugar de leer. Créeme.

Tenerife, un buen sitio para mirar al vacío y al mar a la vez

Dicen que es complejo (mentira, la teoría es mía) escribir cuando eres relativamente feliz. ¿Para qué te sirve escribir, entonces? Inexplicablemnte he diseñado una respuesta; ¡Compartir experiencias! La escritura puede ser un bálsamo para ti, pero también una tirita diseñada para otra persona en algún lugar.

La verdad es que ya no puedo contar historias policíacas en primera persona, pero sí puedo hablar de crecimiento personal con una infinitesimal parte de conocimiento aplicado, y siempre, claro está, bajo mi humano prisma.

Love,
Amanda

Superación personal y fútbol

Días de tristeza futbolera, aunque parezca mentira. Días de renovación de la piel, preparándome para un nuevo comenzar, o básicamente viviendo día a día. Quiero dar las gracias al mundo por ser imperfecto y darme la oportunidad de crecer, reir y llorar.

Te voy a llenar de jazz, y nocilla


Hoy he descubierto que alguien me ha encontrado en google tecleando "te voy a llenar de jazz". Dios, haz que conozca a esa persona.


Pero el día ha sido mucho mejor. Hoy me ha ninguneado una impecable empleada de la oficina del paro, y he fantaseado con reventarle la nariz estampándole la carpeta en la cara. Mi conciencia de ciudadana digna ha dado las gracias y se ha retirado. Mi imaginación estaba destrozándole la mesa a patadas. Finalmente he logrado salir con la cabeza alta, lo que forma parte de mi plan de semidesintoxicación de derrotismo crónico.

Luego, de camino al colegio de trabajadores sociales me he puesto a escuchar un mix de programas de radio mañaneros y he aprendido con creces qué es un reactor nuclear y cuántos supuestos diferentes de cómo podría estallar podemos crear hasta que quememos la noticia de tanto usarla.

En el colegio hay que pagar un pastón, y no hay orientación sin pagar un pastón (pastón para las economías estudiantiles y no tanto). Una vez recuperado el aliento al llegar a casa (digamos que en mi mapa desastrosamente dibujado no tuve en cuenta las distancias) me he hecho dos bocadillos de nocilla, he cogido un brick gigante de jugo de melocotón y me he sentado a reflexionar delante del tendedero, así, porque si.

Es verdad que las crisis estimulan la creatividad y el ponerse en movimiento, y aunque tengo mil comentarios sarcásticos que hacer tras esta afirmación, sigo con mi plan de desintoxicación y así tendré que dejarla.

Depositar en el contenedor más cercano


Hoy es un día para envolver cuidadosamente, hacer un lazo y tirar a la basura más cercana. Mi indecisión me está llevando a la inactividad más absoluta. Mi falta de perspectiva está tirando por la borda cualquier solución. Mi cegamiento pesimista está anulando cualquier paso hacia delante.

Mi madre me dijo una vez que tenía que poner los pies en la Tierra, decidirme y centrarme en una cosa, no en 5 mil ideas si van cada una por un camino diferente ...y yo todavía lo estoy asimilando.

Sal y Azúcar

Tú yo éramos como el azúcar y la sal.
Intangibles, puras, intensas.
Azúcar y sal no se complementan.
Salvo para la salsa de tomate.
Para eso no estábamos preparadas.

Huidas santillana

Arrivederchi a tutti. Nos vemos a la vuelta con más y mejor pesimismo galopante.

Viajar viajar viajar


Si tengo planeados 40 viajes y no tengo dinero para ninguno, es que tengo que dejar de ver españoles por el mundo. Mientras me desintoxico, el sábado seré una mochilera más en Roma.

Más de 100 entradas


London Eye sobre el Támesis, lo cogimos en un día nublado...
Cada vez que me siento aquí delante con una taza de café recuerdo por qué le puse este título al blog. Ayer lo tuneé un poco, básicamente porque me di cuenta de que había escrito más de 100 entradas en este blog y eso es algo importante, y si los programas de la tele pueden celebrarlo yo también.

Desde que empecé a escribir aquí he cambiado, eso es evidente porque cada segundo se cambia. Aunque me haya vuelto más romántica, también me he vuelto más guerrera; aunque haya cometido más errores, también me he vuelto más selectiva; aunque haya perdido amigos, he ganado confianza y respeto por mi misma.

En definitiva, no me arrepiento de nada.

The Self

¿Y si hoy es el día? ¿Y si hoy dejas de creer que soy algo importante para ti? Te digo lo que pasará, nada, porque sigo siendo importante para mi misma.

Armas cromáticas

Cuando quieras convencer a alguien de algo, vístete de rojo.


Garra de acero

A veces, cuando todo va bien, tengo un miedo atroz a que la vida me quite con su garra de acero las cosas buenas que he conseguido, también aquellas que simplemente, están ahí desde que nací. Luego entiendo que, lejos de ser imposible, es algo que puede pasar cualquier día a cualquier hora.